De Poetas y Toreros

pmi-vlcNOTA: Este artículo ha sido propuesto, seleccionado y publicado como contenido para socios en el portal del PMI Valencia Chapter (www.pmi-valencia.org) en su sección Ágora para socios en el mes de Junio de 2013.

Quería escribir y sorprender a algunos de mis compañeros en  “esto” de la dirección de proyectos y el PMI, y espero que al menos con el título, admito que no muy académico, haberlo hecho o conseguido al menos alguna sonrisa o arqueo de cejas con curiosidad.

Una conversación con un colega, recordando situaciones pasadas con las urgencias/importancias, más una reciente relectura sobre la visión del PMI y otra relectura si cabe más amena (con el perdón del EEUU Headquarter) del Cisne Negro (esto con el perdón de sus miles de lectores por que ameno, ameno, ..), me han llevado al título y contenido de este artículo.

Incomprensión

Muchas veces los que estamos en el mundillo de la dirección de proyectos, nos quejamos (sí, no me miréis así, todos nos hemos quejado) del desconocimiento,  la incomprensión y poco reconocimiento de nuestra profesión.

Y con los antecedentes que os contaba de mi conversación y relecturas, me viene a la mente una explicación de esta visión que de nuestra profesión/afición/pasión en la dirección de proyectos se tiene, ya me diréis como de peregrina os parece.


poesiaLos poetas malditos y héroes anónimos

En su libro El Cisne Negro, Nassim Nicholas Taleb, nos habla de los Poetas Malditos como Edgar Alan Poe o Arthur Rimabud, que no consiguieron el reconocimiento hasta que estaban las malvas que les siguieron bien hermosas, es decir habían muerto.

Es decir hemos sido ingratos con estas brillantes personas, y sin embargo, Taleb nos plantea un grado más de ingratitud de los seres humanos, con aquellos a los que el llama los héroes anónimos.

“..hay héroes aún peor tratados: la muy triste categoría de aquellos que no saben que fueron héroes, que nos salvaron la vida, que nos ayudaron a evitar desastres.”

Pues bien, pienso que los buenos jefes de proyecto entran en esta categoría de “héroes anónimos” que define Taleb.

Son aquellos que se esfuerzan por planificar, por gestionar a todos los implicados y sus expectativas, que analizan y prevén los riesgos que pueden encontrarse,…, los que en definitiva tratan de reducir la incertidumbre que rodea a los proyectos y maximizan las probabilidades de éxito de los mismos.

bombero_toreroLos bomberos toreros

En las corporaciones se tiende a valorar más el esfuerzo y los resultados  que se consiguen a “golpe de riñón”, donde el Jefe de Proyecto se convierte en un bombero apagando fuegos y lidiando con el arte de un torero todos aquellos embites que una mala gestión previa y planificación no han sido capaces de resolver.

Siguiendo con Taleb:

“…Recordamos a los mártires que murieron por una causa conocida, pero nunca a aquellos cuya contribución fue igual de efectiva, pero de cuya causa nunca fuimos conscientes”.

Y ese esfuerzo “suplementario”, ese golpe de riñón, ese “aquí se queda todo el mundo hasta que esto no salga”, ese perseguir la zanahoria del objetivo a cumplir, difumina lo que realmente ha ocurrido (esto deriva hacia el tema de la productividad pero para eso buscaré otro título raro y otro artículo).

La importancia de las recompensas

El reconocimiento y recompensa es uno de los motivadores del ser humano. Pues bien aquí tengo otra noticia para los Jefes de Proyecto, en el mundo real ¿cómo creen que se recompensa a los “héroes anónimos”? Creo que Taleb lo explica muy bien, volvamos al fantástico libro del Cisne Negro:

“¿A quién se recompensa, al banquero central que evita una recesión o al que acude a “corregir” los fallos de su predecesor y resulta que está ahí durante cierta recuperación económica?¿Quién tiene mayor valor, el político que evita una guerra o el que empieza una nueva (y tiene la suerte de ganarla)?”

Aquí está uno de los quids de la cuestión, nosotros  (primero) y las corporaciones en las que participamos debemos valorar por encima de los sobreesfuerzos y “machadas” de hasta las tanta, el trabajo bien hecho, planificado, sin sobreesfuerzos y con calidad, a través de personas motivadas.

Debemos dejar de actuar como bomberos toreros y convertirnos en poetas “no malditos”,  que se nos reconozca, al menos en vida, y dejar de ser anónimos.

Termino con Taleb esperando que cada vez esta cita de su libro sea menos cierta:

“Glorificamos a quienes dejaron su nombre en los libros de historia a expensas de aquellos contribuyentes de quienes la historia nada dice. Los seres humanos no sólo somos un género superficial (algo que, en cierta medida, se puede curar), somos un género muy injusto”.

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